Para representar nuestras obras buscaremos y construiremos caminos y aprenderemos a llenar los teatros con gente cuyas concepciones estén de acuerdo con nuestro tiempo y cuyos sentimientos sean frescos y limpios. Lo único que ha permanecido inalterable en el teatro de todos los tiempos ha sido su efecto; pero ese efecto se ejerció sobre gente siempre distinta y en forma siempre distinta.
Al estudiar nuestros efectos no olvidemos que es preciso renovar el material humano y que, para alcanzar el efecto teatral, será necesario modificar el teatro hasta el punto de que la denominación actual de “teatro” apenas conserve su validez. Tendremos que preguntarnos incesantemente como ha de ser el teatro para que tenga algo que decir en esta época (que no se diferencia menos de otras épocas de lo que cualquier época se diferenció de otra época). Nuestro único criterio debe ser nuestro propio placer, el placer que experimentamos a través del teatro. Debemos ignorar a quienes nos acusan de no ser representativos, a quienes califican nuestra manera de divertirnos de privada e individual; debemos hacer oídos sordos a esas imputaciones porque es la única posibilidad de conseguir nuestra propia audiencia.
Bertold Brecht